Eduardo Ugarte y fallo de Corte Suprema por Casa 212: “Es sólido y contundente”

A cerca de nueve años del accidente del avión Casa 212 de la Fuerza Aérea de Chile (Fach), la Corte Suprema determinó responsabilidades y el pago de indemnización a los familiares de Joaquín Arnolds, una de las 21 víctimas de la tragedia ocurrida el 2 de septiembre de 2011.

El resarcimiento, que incluye los conceptos de daño moral y lucro cesante, asciende a $1.286 millones. Se trata del primer caso que se resuelve en esta instancia, lo que marca un precedente para el resto de las causas. En su mayoría, estas se tramitan en la Corte de Apelaciones de Valparaíso.

En su calidad de representante de la familia del fallecido periodista Roberto Bruce, nuestro socio Eduardo Ugarte consideró este dictamen como sólido y contundente.

“Establece claramente aquello que veníamos esperando por varios años ya en todas las causas, que la caída del avión se debió a un conjunto de graves negligencias de la Fach tanto ejecución como la planificación de ese vuelo”, sostuvo el abogado a La Tercera.

Ugarte añadió que “es un fallo muy justo porque junto con condenar el pago del daño moral agregó la condena por lucro cesante, esto es aquella suma de dinero que la familia deja de percibir por la muerte en este caso de Joaquín Arnolds”.

“No vemos ninguna posibilidad que esto se pueda revertir porque los hechos son los mismos y la Corte Suprema, que es la última instancia en Chile, ya dijo que estos hechos corresponden a una negligencia de la Fach”, complementó el especialista en litigios.

La resolución

El fallo de la Corte Suprema, emitido el 29 de mayo, establece que “las omisiones, falta de planificación, de rigurosidad y de aplicación de la normativa interna en los momentos previos y coetáneos al vuelo del avión Casa – 212 el día 2 de septiembre de 2011, permiten concluir la existencia de una falta de servicio de la demandada, puesto que se incurrió en actuaciones defectuosas y omisiones, en inobservancia a la normativa que resultaba de aplicación imperativa y que establece obligaciones dirigidas a la seguridad y eficiencia del vuelo”.

Además, la resolución indica que “a las falencias anteriores, se suman las condiciones del aeródromo de destino, las cuales elevaban el estándar de cuidado que debía observar la tripulación por cuanto, al tratarse de un recinto no regulado, carecía de servicios aeronáuticos, como también de medios idóneos, eficientes y eficaces para una adecuada alerta sobre las condiciones meteorológicas imperantes en el lugar”.